
La amplia gama de pastas dentífricas, colutorios, chicles etc. disponibles en el mercado actual no están concebidos para combatir las bacterias que causan el problema de halitosis. Prácticamente toda pasta dentífrica comercializada en el mercado contiene un detergente bastante agresivo, conocido como "Lauril Sulfato de Sodio". Se lo añade principalmente por su efecto espumante. En realidad este efecto espumante no da ninguna actividad de limpieza, solamente da una sensación de que ocurre algo. El problema es que este detergente tiene un efecto secador por lo que la condición del aliento empeora todavía.
Hasta hoy en día el tratamiento del mal aliento consistía principalmente en disimular los malos olores mediante chicles o pastillas de menta, en enjuagar la boca con colutorios a base de alcohol o en píldoras que pretenden resolver el problema en el estómago.
Ninguno de estos tratamientos ayuda - al contrario - empeoran el problema.
La mayoría de estos chicles o pastillas están orientados a refrescar el SABOR.
Lamentablemente es muy probable que se note en la boca un agradable sabor a menta pero que las personas a tu alrededor huelan un desagradable olor sulfuroso en tu aliento.
Es importante saber que el sentido del olfato y el del gusto son dos sentidos totalmente diferentes, casi como ver y oír. Neurológicamente hay en el cerebro dos centros separados que reciben los impulsos eléctricos del sentido del gusto y del sentido del olfato. Sin embargo, se ha demostrado claramente que los receptores de ambos centros están muchas veces vinculados. Por ello a veces olemos algo (aunque no hay ningún olor) cuando el centro del sabor es estimulado y al revés.