
Algunos medicamentos pretenden poder curar el mal aliento tratando los problemas digestivos. Generalmente es pérdida de tiempo ya que el mal aliento NO proviene del estómago.
Otros medicamentos pueden empeorar el problema, tales como los antidepresivos, los fármacos contra la hipertensión, los antihistamínicos y descongestionantes y los medicamentos que contienen hormonas femeninas (incluido terapias con estrógeno y/o progesterona). TODOS tienen como efecto secundario la sequedad bucal.
Además hemos observado una correlación entre el uso prolongado de antibióticos y la generación de mal aliento. El primer grupo de pacientes que nos llamó la atención usaba un antibiótico para tratar el acné. Después de tomar este antibiótico durante varios meses, comprobaron que ahora tenían un aliento desagradable y un sabor repugnante. La explicación radica en que los antibióticos matan a todas las bacterias, incluso a las buenas. Las bacterias se vuelven resistentes y el problema se agrava. El consumo de antibióticos para tratar el mal aliento no ayudará. Se trata aquí de bacterias "buenas", no de bacterias infecciosas que toda persona tiene en la boca. ¡Forman parte de la flora oral normal!. Incluso si los síntomas desaparecieran unos días, volverían unos días más tarde.
Algunos pacientes han señalado la relación entre las alergias a preparados de sulfato (sulfonamidas, sulfamidas) y el mal aliento. El proceso químico de los preparados de sulfato tiene efectivamente cierta semejanza con la producción de mal aliento (compuestos sulfúricos volátiles).